Krisna Donaji Sánchez Ramírez
Pasé de largo la primera vez pero sin duda avocada a un objeto, la segunda fue luego de una larga discusión mental para acertar el encuentro; la verdad nos vimos, y con gestos discretos el lenguaje fue movimiento.
De nuestros pechos que no dan reclamos, pero cuestionan verdades insufribles surgen los suspiros a refugiarse en las calles que un día despistaron ajenos y unieron nuestros pasos. Los edificios se quedaron quietos cuando entre ellos pasamos y pronto nos han traído a este azar.
Porque tu voz y tu rostro me confunden, porque tu risa es el premio de mis días, porque tus labios liberaron mis secretos y porque en esta noche a la deriva te recuerdo.
Diremos pues, que fue una tarde incierta para no herir a la poesía, a la música, a la alegría, diré que pasé una segunda ocasión para no olvidar el camino a tu mirada y tu extravío.
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