
Autor: Víctor M. Sánchez Bandala
Correo electrónico: victormensajero@gmail.com
Por Víctor M. Sánchez Bandala
En las próximas semanas el PRD a nivel nacional, y también en el ámbito estatal habrá de renovar su actual dirigencia en medio de una esperada “trifulca” intestina.
Pese a lo que se pudiera querer disimular, el perredismo enfrenta una fuerte división y agotamiento de sus principales fuerzas, tribus o grupos.
Contrario a lo que se pretende hacer creer, el partido del “sol azteca” tiene en su horizonte un gran reto por vencer, no únicamente al el interior, sino sobre todo hacía el exterior, o sea con la sociedad que espera más de un partido que ha ido perdiendo representación y confianza de una buena parte del electorado que lo “sigue”.
Bajo fuego cruzado, los principales actores de las diversas “corrientes” confrontan una realidad que los hace invisibles respecto a los reclamos de la sociedad en general. Sus aspiraciones personales y de grupo contrastan con lo que la sociedad espera de un partido de izquierda.
A nivel nacional, los “chuchos”, sumisamente “dialoguistas” ante el gobierno ilegitimo, buscan a toda costa demostrar que son ellos y nada más que ellos los que tienen la “nueva forma de hacer política”, es decir, sin confrontación con el poder neoliberal.
Quieren hacer creer que su actitud “institucional” es la más conveniente para el partido, aunque no necesariamente para el grueso de la gente. Su evidente “cachondeo” con las fuerzas de la derecha retrograda los han puesto en evidencia nuevamente (a los chuchos).
Negociadores, alcahuetes y hasta cómplices de graves traiciones al pueblo, o sea pragmáticos, los “chuchistas” en su cuarto intento por encabezar al PRD a nivel nacional se han apegado más a un burdo pragmatismo de grupo que a la conveniencia del pueblo.
Por su parte, los apegados al gobierno legitimo, encabezados por una propuesta, aparentemente menos pragmática tendrán que remar contracorriente si desean presidir el futuro político del PRD.
El método de elección, impuesta por una mayoría partidaria que esta muy lejos de responder a las expectativas de millones de personas de izquierda sienta las bases para encausar el rompimiento estructural del PRD.
En este contexto, sin lugar a dudas, la lucha por el poder dentro del PRD no corresponde a las necesidades y reclamos de una sociedad ávida de atención y verdadera representación social.
Lejos, pero muy lejos de la retórica partidaria se encuentran los grandes problemas de la nación, si acaso su “testamento” se agota en la no privatización del sector energético, como si tan solo de eso dependiera el crecimiento, desarrollo y bienestar de millones de mexicanos.
Al cuerno con el discurso seudo nacionalista, sobre todo si en la práctica los legisladores y líderes partidistas, bajo la mesa hacen todo tipo de arreglos para ganarse un lugar en la repartición del gran pastel del poder en México.
A nivel estatal, por ejemplo, entre los siete candidatos registrados, hay aspirantes a dirigir al PRD que gozan de todo tipo de apoyo de instancias de gobierno. Con lamentables evidencias, se observan “alianzas oscuras” casi criminales a cambio de nuevos cotos de poder, pero sobre todo para evitar que encabece la dirigencia estatal algún prospecto incomodo. Despensas y recursos de “mafiosos partidistas” han envuelto el proceso. La ilegalidad estatutaria esta justo en su límite.
En este contexto es recomendable desconfiar de quienes desde una experiencia de “compra votos” buscan encabezar el destino del PRD queretano. Independientemente de sus “propuestas”, es obvio que existen aspirantes que juegan a la democracia, pero para beneficio de sus grupos, aliados y “cómplices” de Palacio de la Corregidora. Mientras otros, aunque modestamente hacen lo suyo para “colocarse” en algún “huequito” que haya.
Correo electrónico: victorsaba@prodigy.net.mx
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