Por Rosalba Chávez Bocanegra
Cuando un partido de futbol esta lleno de técnica y velocidad nos deleitamos con cada jugada, mas por el manejo hábil y “artístico” del balón que por el enfrentamiento clásico de los equipos, los cuales representan mas que un logo una región, un grupo de personas, una tradición y otras cosas. Para nosotras las mujeres, además del juego, llama nuestra atención la fisonomía de los jugadores.
Las mujeres, como los hombres, no nos reducimos a admirar la sola apariencia física, en eso nos diferenciamos de ellos tremendamente, pues consideramos otras características como el carisma, su desenvolvimiento ante los medios, su sencillez, etc. Igual que los hombres nos emocionamos, gritamos con cada pase a gol, cada tiro de esquina, cada jugada magistral cerca de la cancha, y solo unas cuantas lo hacen con las jugadas maestras que no están cerca de la cancha y que saben valorar y distinguir.
Pero no solo para nosotras, sino también para hombres, niños, adultos, ancianos y personas de cualquier edad, el futbol es el medio ideal para hacer catarsis, desahogarse, gritar, vociferar, emocionarse y enojarse. Vivir estas emociones en un partido, me atrevo a afirmar, es como vivir la satisfacción de cantar una canción de “paquita la del barrio”. Para muchos de nosotros, aunque no entendamos del todo las reglas del juego, el triunfo o el gol nos trae una sensación de bienestar mayor, insuperable, similar a la que se obtiene después de salir un problema airoso, terminar un maratón o mejor aun recibir una buena noticia e inesperada por supuesto.
En suma es el juego, el medio donde ponemos alegrías y enojos, esto a la falta de esperanzas, emociones o panoramas claros ante la apabullante gama de problemas sociales y económicos del país. El deporte se convierte así, en el cauce mas adecuado y sano para encontrar una fuga, un momento de tranquilidad, de desestress, y algunas veces una sensación de bienestar que dura varios días.
Pero estas sensaciones, considero son mucho mas intensas para nosotros cuando practicamos el deporte al que somos aficionados, en forma amateur o eventual. Pero eso sucede con muy pocas personas, pues la mayoría en vez de asociar el deporte con la práctica, lo asocian de la siguiente manera: futbol-cerveza-cigarro-comida chatarra. Es claro, que esta idea la obtiene la gente sin que lo pretendan, de los medios y en consecuencia de la mercadotecnia.
Bajo fútbol-cerveza-cigarro-comida chatarra transcurren tardes, noches y fines de semana, en los que el futbol entretiene a familias, amigos, u otros grupos. Así entre cerveza, cigarro y comida chatarra viven la emoción del gol, del tiro de esquina, del pase, los gritos, el peligro de perder, las caídas, las jugadas magistrales de los diferentes equipos. Estos aficionados las más de las ocasiones, se unen a grupos en porras o grupos de fans con una estructura jerárquica definida y con el único fin de seguir al equipo, fervorosos grupos que se hacen más grandes cuando el equipo va ganando. Son seguidores de “hueso colorado”, incondicionales muchos de ellos y otros pocos son simplemente seguidores del triunfo, adheridos, motivados a descargar o encontrar una justificación a sus actos de violencia, protesta, desahogo, peor aun de discriminación contra los rancheros, contra los chilangos, contra los nacos. Dominados por un ego que esconde una baja autoestima y que se deja ver en frases como: “Soy superior a ti”,
“Somos mejores a ti”. Es su ego lo que convierte una lucha deportiva en una batalla con tintes violentos.
Estos grupos no son como lo pregonan algunos medios, aficionados de clase baja. Puedo afirmar que provienen de todos los extractos, un claro ejemplo de esto se dio el año pasado en la golpiza provocada por un grupo de jóvenes a una tribu urbana, la cual se menciona fue promovida por jóvenes de una escuela privada, algunos de ellos hijos de funcionarios públicos, similar a lo sucedió con el hijo de reconocido deportista que casi deja invalido a un joven hace unos meses.
En estos ejemplos, Internet se ha vuelto el medio adecuado para que estos grupos promuevan la violencia, los cuales no tiene cabeza, nombre, se esconden en el anonimato y en la cobardía, azuzan a los jóvenes, los manejan como ganado, para convertirlos en actores principales de la violencia, cuando bien sabemos son jóvenes a quienes la sociedad misma les ha cerrado las oportunidades y les ha demostrado incongruencia.
Es Internet un medio donde se refleja la violencia de algunos jóvenes, sin líderes con quien identificarse, sin valores demostrados por la sociedad en la práctica, sin una figura congruente. Sin límites claros están los jóvenes debido a que hablamos en tercera persona y no nos reconocemos como promotores de esta juventud, debido, principalmente al materialismo en que vivimos. Jóvenes con ganas de demostrar su capacidad de destrucción acrecentada por el consumo de alcohol siempre promovidas, incluso por el gobierno en programas como el que todos se emborrachen menos el que va a manejar. En fin el futbol podría ser un excelente promotor del deporte, pero no sucede así, ya que los medios se han encargado de asociárnoslos con la cerveza, las botanas, el cigarro, las emociones y las esperanzas de las que carece nuestra economía y nuestra poca cohesión social. Es decir quien mete el gol no es el deporte.
Correo electrónico: Rosalba_Cb@hotmail.com
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