- El padre Xavier González T. (†) deja un legado invaluable para el ser humano —creyente o no—, que es preciso difundir. Más allá del terreno eminentemente religioso las homilías del padre Xavier contienen conceptos extraordinariamente valiosos, particularmente en los momentos de crisis de los valores humanos que nos aquejan.
Sin embargo las apagamos porque no queremos que haya calor, que haya bochorno. Mejor que quede un poco en penumbra la iglesia, pero que estén un poco más a gusto. Que tal vez, quizá para estar más a gusto habría que encenderlas y que brillaran.
Por eso, los ornamentos, antiguamente, eran tan llenos de piedras preciosas y de oro, para impresionar. Por eso a las personas en los días de fiesta les encanta ponerse cosas que brillen, porque todo lo radiante, lo que produce rayos, impresiona, porque tiene vida y permite conocer.
Así es la sabiduría, dice el libro, como las cosas más radiantes. La sabiduría brilla más que el oro, más que cualquier metal. La sabiduría brilla más que los diamantes. Si alguien lo puede entender, que lo goce; y el que no, que se siga conformando con sus diamantes y con su oro. Cada quien escoge lo que más brilla para él.
“La sabiduría es incorruptible”, dice el libro. ¿Por qué razón? Porque lo corruptible es lo que se echa a perder, lo que no permanece en el ser. Lo que un día es y al otro día no es. La sabiduría no es así, Los conocimientos pueden cambiar, un día podemos creer que el helio es el último elemento que compone el mundo. Otro día nos dicen que no es el helio sino el hidrógeno, y así los conocimientos van cambiando.
Unos días nos dicen que la capital de una nación es una, y después nos dicen que siempre no, que ya cambiaron. Un día nos dicen que ganó el PAN o el PSUM, y luego dicen que no, que siempre no, que fue el PRI el que ganó, que casi se parece a la sabiduría, nunca cambia. Todas las cosas cambian, hasta nosotros mismos. Nos vemos un día en un espejo y somos unos, y nos vemos otro día en otro espejo y somos otros.
Por eso andamos luego presumiendo las fotografías: “Miren cómo era…” y algunos, queriendo parecer fotografías, se restiran, para ver si la “pegan”. Dicen que para agradar a los demás, ojala que así sea, ¿verdad Guillermo Ochoa? Ojala que así sea, para agradar a los demás y no para sentirse joven a través de un artificio. Siéntete joven porque no quieres envejecer, a pesar de las arrugas o de las bolsas en los ojos que puedas ir teniendo.
La sabiduría no se corrompe. La sabiduría se tiene uno y otro día y siempre está fresca. No necesita ser metida al refrigerador, ni necesita ser congelada. La sabiduría siempre es la misma, porque SABIDURÍA significa ENTENDER LA VIDA, ACEPTARLA Y GOZARLA. Y eso se puede hacer SIEMPRE.
A los quince años, a los veinte, a los cuarenta, a los sesenta; y ya no digo a los ochenta o más, porque a veces perdemos ya el funcionamiento de nuestro cerebro. Nos viene la arterioesclerosis. Pero si no nos funciona bien el cerebro para los demás, tampoco nos funciona para nosotros. Así que no nos entristezcamos mucho. Una persona que ya no se da cuenta de muchas cosas, tampoco se da cuenta para sí misma. Simplemente, como que ya no está viviendo en este mundo.
Ojala que podamos conservar nuestra lucidez hasta muy grandes, pero si un día no la conservamos, simplemente ojala que haya alguien que tenga compasión de nosotros y nos sobrelleve hasta el final. Sabiduría también es no preocuparse por ello. No preocuparse por envejecer, ni por pensar quién se va a hacer cargo de uno. Ese es el aspecto en el que todavía me cuesta mucho entender la sabiduría, y más me cuesta aceptarla. (Continuará).
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