Existen una inmensa cantidad de moles; en ellos destacan dos grandes variantes: los moles de color obscuro y los moles verdes. Originalmente la palabra ‘mole’ denotaba a una salsa, cualquiera que esta fuese.
Hoy en día designa particularmente una salsa de chiles espesa, en la que se hierve alguna carne, sobre todo guajolote o pollo, para que adquiera el gusto de la salsa.
Muela en la licuadora los tomates crudos junto con las almendras, las cuales habrá frito previamente con cáscara, las hojas de la lechuga, ajo, cebolla y chipotles, pero cuidando que no quede demasiado molido.
Fría lo anterior en una cucharada de manteca.
En otra cacerola, en la manteca restante, fría la pepita, que habrá desbaratado con un poco de caldo y pasado por una coladera gruesa. Deje hervir unos tres minutos.
Después de los tres minutos, agregue la pepita a la salsa de tomate, añada dos tazas de caldo y el pollo en raciones o el lomo de cerdo rebanado. Deje hervir unos 20 minutos y sazone con sal.
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